•Mayo 13, 2007 •
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“… ni arquitecto ni ingeniero, sino los dos reunidos en un solo hombre”, ” Todo lo que toca y concibe toma de inmediato una elegante forma plástica, resolviendo de manera brillante las soluciones de resistencia y proceso de fabricación”, Le Corbusier.
Ingeniero autodidacta, arquitecto sin diploma, Jean Prouvé nació en Paris en 1901. Hijo de Victor Prouvé, una de las almas del Art Decó en l’Ecole de Nancy, creció en un ambiente artesanal.
Durante toda su vida intentó agermanar la arquitectura con la industrialización, integrando las estructuras de cemento en la arquitectura y, probablemente por esta razón, su obra tiene una fuerza expresiva que se manifiesta de inmediato al contemplarla. Lo visible constituye la esencia del objeto. Inicialmente utilizaba para sus construcciones plancha de acero continua de pequeño grosor, consiguiendo estructuras muy resistentes y ligeras, con técnicas elementales de corte, doblado y soldadura. Las formas respondían a los imperativos de la lógica de la resistencia de los materiales.
Junto con Le Corbusier y Pierre Jeanneret, proyectó, en 1940, un prototipo de Escuela de emergencia para las familias de los refugiados del primer periodo de la II Guerra Mundial. Algunas de sus obras más conocidas:
- El Aeródromo de Roland Garros (1936), en colaboración con los arquitectos Beaudouin y Lods, edificio totalmente prefabricado en plancha doblada de acero.
- Los prototipos de la “maison BL”, de nuevo trabajando con Beaudouin y Lods, construcción totalmente prefabricada en madera y con una concepción espacial muy singular de su estructura.
- La Sala de aguas termales de Font Cachat, en el balneario de Evian (1956), en la que colaboró con el arquitecto Maurice Novarina, es una construcción totalmente prefabricada de una singular belleza. Se trata de un extenso pavellón en voladizo sustentado por una serie de pilares en “Y” que definen una curiosa estructura isostática.
- En 1965, el célebre Abbé Pierre encargó a Prouvé la producción en serie de un buen número de viviendas unifamiliares mímimas con tal de acoger a los “sin techo” víctimas de la crisis de alojamiento derivada de los años de la postguerra. Fueron fabricadas en seis semanas y montadas en un solo día.
- La Escuela de Villejuif (1975) fue una pequeña variación de los principios del planteamiento del Balneario de Evian. Prouvé proyectó y construyó múltiples edificios dedicados a las escuelas. Normalmente eran de una planta, pero también se aventuró a la prefabricación de edificios de mayor altura, un ejemplo curioso es una estructura espacial conformada alrededor de una estructura de pórticos seriados que definen el pasillo central que daría paso a las aulas laterales.
En definitiva, podemos resumir la personalidad de Jean Prouvé como la de un autodidacta, verdadero pionero de la integración de la tecnología en la arquitectura, con una fe incuestionable en la industrialización de la construcción y con una inventiva innata que le permitió aportar una dimensión estética a soluciones eminentemente técnicas.
Saludos. Rocío.
Escrito en Arquitectos y diseñadores